¿Qué mirar al comprar un coche de segunda mano? La guía definitiva para evitar sustos y conducir con paz mental
Introducción
Comprar un coche de segunda mano puede ser una jugada maestra para ahorrar dinero, pero también puede convertirse en una pesadilla si no prestas atención a ciertos detalles. Si estás a punto de dar ese paso, este artículo es tu mapa del tesoro (sin trampas): te diré qué revisar, cómo hacerlo y por qué cada punto importa. Al final, estarás mejor preparado para elegir un coche usado con seguridad y confianza.
1. Define tus prioridades antes de mirar
Antes de lanzarte a ver anuncios y visitar concesionarios o particulares, párate un momento y reflexiona:
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¿Cuál es tu presupuesto real? No solo el precio del coche, también costes asociados (transferencia, impuestos, posibles reparaciones). Al comprar a un particular es habitual asumir el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP).
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¿Qué uso vas a darle? ¿Lo vas a usar para ciudad, trayectos largos, fines de semana? Esto te ayudará a decidir el tipo de motor, tamaño, consumo, etc.
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¿Qué garantías necesitas? Comprar a un concesionario te puede dar más seguridad, mientras que en una venta particular tendrás menos margen de garantía. Se recomienda pedir el historial de mantenimiento.
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¿Estás dispuesto a pagar por una revisión? Vale la pena llevar el coche a un mecánico para una inspección previa y detectar posibles fallos ocultos. También hay que señalar a importancia de verificar el historial del vehículo.
Tener esto claro te evita caer en ofertas que parezcan buenas… pero que no encajan con tus necesidades reales.
2. Inspección exterior: más que una simple mirada
Cuando vas a ver el coche en persona, no te quedes en lo obvio. Aquí tienes lo que debes comprobar:
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Carrocería: Revisa golpes, abolladuras, óxido, imperfecciones en la pintura o diferencias de tono. Se advierte de mirar incluso cambios sutiles, como si las piezas son originales o han sido reparadas.
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Faros y cristales: Que todas las luces funcionen; si uno es más nuevo o diferente, podría haber habido colisión.
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Puertas y bisagras: Asegúrate de que cierren bien. Si no lo hacen correctamente o hay soldaduras, puede indicar reparaciones tras un accidente.
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Maletero: Levanta la moqueta para ver si hay indicios de reparaciones (como soldaduras poco limpias) o humedad, lo que podría revelar golpes anteriores.
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Elementos no homologados: Suspensiones modificadas, ruedas especiales, alerones… todo esto puede afectar al seguro, al coste de mantenimiento o incluso a la legalidad.
3. Inspección del interior: comodidad y coherencia
El interior del coche también te da muchas pistas sobre cómo ha sido usado:
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Desgaste de los pedales, volante y palanca de cambios: Un desgaste excesivo con pocos kilómetros puede indicar un uso muy intenso; por otro lado, muy poco desgaste en un coche con muchos km puede ser sospechoso. Se recomienda contrastar estado y kilómetros.
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Tapicería y plásticos: Revisa manchas, rasgaduras, plásticos sueltos o parches; un interior descuidado puede señalar un mantenimiento general pobre.
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Controles e instrumentos: Prueba todos los mandos: aire acondicionado, luces, intermitentes, radio, elevalunas… Si algo no funciona, puede costar repararlo.
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Techo/ólicos de estanqueidad: Si hay techo solar o panorámico, controla las juntas, posibles filtraciones o moho, especialmente en zonas donde se acumula agua.
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Cinturones de seguridad: Que bloqueen correctamente y que no estén muy desgastados; son vitales para la seguridad.
4. Revisión mecánica: bajo el capó y en marcha
Aquí es donde se puede ahorrar mucho… o gastarse un buen dinero más adelante si algo va mal.
4.1 Motor y líquidos
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Abre el capó y revisa que no haya fugas de aceite, refrigerante o otros líquidos.
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Verifica el nivel y aspecto del aceite: un aceite muy oscuro o con virutas puede indicar desgaste.
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Arranca el motor en frío: observa si cuesta arrancar o genera humo (blanco, azul o negro), lo cual puede revelar problemas internos graves.
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Escucha ruidos: golpes metálicos, vibraciones o vacilaciones pueden indicar averías.
4.2 Transmisión
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Si tiene cambio manual: prueba cambiar todas las marchas, incluida la marcha atrás, y observa si hay dificultad, ruidos o “rascado”.
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Si es automático: fíjate que no haya tirones o cambios erráticos; las reparaciones pueden ser muy costosas.
4.3 Suspensión, dirección y frenos
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Realiza una prueba por baches: escucha crujidos o golpes que puedan indicar suspensión desgastada.
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Gira el volante en parado: debe moverse de forma suave. Si hay dureza, golpeteos o ruidos, puede haber problemas.
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Al frenar con fuerza, asegúrate de que el coche no vibra ni desvía; un pedal blando o con “flexibilidad” es alerta roja.
4.4 Escape y emisiones
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Mira el tubo de escape mientras alguien acelera: si sale humo azulado, puede haber consumo de aceite; si es negro, puede indicar mala combustión. Esos colores suelen revelar problemas importantes.
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Si el humo o el olor a combustible es intenso, puede haber fugas o averías relacionadas con la inyección o catalizador.
5. Neumáticos y ruedas
Los neumáticos no solo afectan la seguridad, también dicen mucho sobre el mantenimiento:
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Desgaste: Comprueba si el desgaste es uniforme; si no lo es, podría haber problemas de alineación o suspensión.
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Profundidad del dibujo: En España, el mínimo legal es 1,6 mm. Si están muy gastados, piensa en el coste inmediato de cambio.
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Antigüedad: Verifica la fecha de fabricación (“DOT” en la flanco del neumático) para detectar gomas viejas que pueden estar duras o poco seguras.
6. Documentación: lo legal es fundamental
Este punto es tan importante como el motor. No lo tomes a la ligera:
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Pide el libro de mantenimiento, facturas y el historial de revisiones. Se recomienda revisar las facturas para validar el mantenimiento.
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Comprueba la ITV: que esté vigente y sin defectos graves. También se recomienda esto como parte de una revisión exhaustiva.
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Revisa el permiso de circulación, ficha técnica y certificado de emisiones. Cabe destacar la importancia de tener todos los papeles en regla antes de firmar.
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Contrato de compraventa: asegúrate de que incluya datos completos del vendedor y comprador, la matrícula, el precio, la forma de pago… esto es vital para protegerte ante posibles reclamaciones.
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Garantía: si compras en un concesionario de ocasión, debe ofrecerte como mínimo una garantía. Se recomienda pedir una.
7. Prueba de conducción: nada sustituye a una buena vuelta
No compres sin probar el coche. Es uno de los momentos más reveladores:
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Conduce en diferentes escenarios: ciudad, carretera, baches. Se aconseja esto para detectar ruidos de suspensión, problemas de transmisión o dirección.
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Acelera y frena: fíjate en respuesta del acelerador, potencia, si hay tirones. Revisa también la frenada, cómo responde el pedal y si el coche vibra.
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Dirección: suelta el volante en recta y observa si el coche deriva. Si vibra o se mueve solo, puede haber problemas de alineación o chasis.
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Suspensión: pasa por un bache a baja velocidad y escucha. Ruidos, “golpes secos” o balanceos excesivos pueden indicar amortiguadores o brazos desgastados.
8. Verifica el historial del vehículo
Saber de dónde viene el coche es igual de importante que su estado físico:
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Utiliza informes de accidentes o partes de siniestro si están disponibles. Se destaca que conocer el historial te ahorra sorpresas.
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Averigua si ha tenido cargas o embargos: en España, puedes pedir un informe administrativo para ver cargas vinculadas al vehículo.
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Consulta el libro de mantenimiento para ver si se han seguido las revisiones recomendadas o si hay reparaciones importantes.
9. Aspectos financieros y legales
No todo es mecánica: también hay que pensar en lo legal y lo económico:
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ITP y cambio de titularidad: si compras a un particular, serás responsable del impuesto y del trámite de cambio de titularidad.
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Garantía legal: en ventas entre particulares, podría haber menos protección; en concesionarios, asegúrate de qué garantía ofrecen.
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Financiación y condiciones: si vas a financiar el coche, revisa bien las condiciones. OCU advierte de cláusulas abusivas en algunos planes de financiación de concesionarios.
10. Consejos adicionales para no meter la pata
Para cerrar con broche de oro, aquí van algunos trucos extra, con un toque de ingenio:
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Lleva contigo un mecánico de confianza o paga una inspección externa: te puede decir si hay algo grave que tú no ves.
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Usa un lápiz o medidor de pintura (o un “pincel magnético”): para detectar si el coche ha sido repintado; cambios de grosor pueden indicar reparaciones.
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Haz la negociación con datos: si encuentras algo que no te convence (desgaste, historial, neumáticos), úsalo para pedir un descuento.
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No te dejes presionar: pide tiempo para pensar, comparar y validar toda la información. Un vendedor serio lo entenderá.
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Guarda toda la documentación (contrato, comprobantes, revisiones) en tu poder: te puede salvar si hay problemas futuros, especialmente si hay vicios ocultos. Casos recientes (como sentencias legales por averías ocultas) demuestran la importancia de hacer todo legalmente.
Conclusión: la compra inteligente es la compra segura
Comprar un coche de segunda mano no tiene por qué ser una ruleta rusa. Si dedicas el tiempo necesario para investigar, inspeccionar, probar y negociar, puedes conseguir un vehículo fiable, en buen estado y a un precio justo.
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Revisa superficie, motor, neumáticos, documentos y historial.
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Haz una prueba de conducción completa para detectar fallos en marcha.
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No descuides los aspectos legales: contrato, impuestos, cambio de titularidad.
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Negocia con decisiones informadas y no te dejes apurar.
Siguiendo estos pasos, te pones de tu lado para que el coche usado que compres sea tu compañero, no un dolor de cabeza.

















